domingo, 19 de febrero de 2012

Cine decadente

La gente solo quiere ver películas que le den sustos o con agradables finales que le permitan recostarse en el hombro de su pareja y suspirar de felicidad, o soñar despierta con que al salir de casa se encontrará justo con eso.
No, el cine está en decadencia porque nosotros queremos. A eso si que no se le puede echar la culpa a las multinacionales. Todos contribuimos a ello. Solo salen rentables las películas más absurdas. Aquellas que tienen un trasfondo psicológico, apenas son aceptadas por la mayoría de la gente. No lo sé, en cuanto una película empieza a desarrollarse con algo de lentitud, marcando una ambientación y presentando a los personajes... la gente empieza a aburrirse.
-¡Que pase ya algo!- suelta siempre el listo de turno, y todos hacen ruiditos de aceptación.
Sí, que pase algo, pero ¿Qué sentido tiene que simplemente empiecen a salir diablos, exorcismos, psicópatas y muertes? ¿Qué sentido tiene que todas las películas de amor sean versiones distintas de lo mismo?
Ninguno, el cine está en decadencia. Todas las películas son iguales y solo sirven como entretenimiento colectivo. No hay ningún trasfondo. La mayoría ni siquiera cuentan una buena historia. Es como si el marketing más profundo hubiese llegado al cine también: todo parece preparado para complacer al público.
Son películas sin sentimiento, sin función, sin sentido. El cine se ha vendido, señores, y es una verdadera pena. Ya que, como todos estudiamos en historia, que en la Edad Media, cuando todos eran analfabetos, las esculturas e imágenes religiosas servían para cultivar al pueblo. El cine también podría ser una herramienta así, con anécdotas se podría mostrar la hipocresía de un mundo sin sentido.
Pero no, es más interesante ver como dos pobres diablos se enamoran o una multitud se mata entre sí.


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