sábado, 1 de septiembre de 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
Si me preguntaran quién soy diría...
Yo no soy yo. Soy apenas una grotesca y patética imitación de baja calidad de mí misma, expuesta al insufrible sol de verano y a las meadas de los perjuicios, que me han descolorado por dentro y por fuera.
Yo no soy yo. Soy todos los estereotipos que la gente ve en mí, y todos los que intento ser y a los que ya he renunciado a soñar. Soy tantas cosas al mismo tiempo...
Soy lo que no se ve en un espejo, esa cárcel invisible de la conciencia. Soy todas las debilidades humanas, incluso aquellas que no tienen nombre. Soy el tumor humano de mí mismo (aquello que crece irremediablemente hacia direcciones insospechadas e indeseables). Soy todos los insultos graznados por borregos. Y por cerdos vestidos con traje que se fuman la empatía y embotan con el humo a los borregos.
Soy esas hojas resecas en los árboles que no aceptan ser cortadas pero que tampoco realizan nada para salvarse ni si adquirir un color más bello estuviese en su mano.
Soy la parte del mueble que no se ve, esa nube de polvo que es invisible a primera vista. Soy la brizna de césped que sobrepasa con la cabeza la longitud por la que corta el cortacésped de la vida.
Soy todos los fracasos, todo aquello que ni has intentado.
Soy esa última hostia en una paliza que mata a la víctima.
Soy todo ese tiempo relativo que has perdido, siglos y siglos de mierda. Acumulados en cualquier parte. Soy la bomba atómica que cruza el cielo, conocedora de su destino, su catastrófico final y de su daño irredimible a inocentes.
Soy esa herida que sangra abundantemente pero que luego no es nada.
Soy esas ganas de golpear a algo. De hacer daño, incluso a sí mismo. Soy ese cosquilleo que sientes en la garganta cuando ahogas un grito de frustración.
Soy todas las cosas que no hiciste.
Soy la verguenza, los buenos propósitos, soy la diéresis olvidada conscientemente por un autor desordenado hasta para los signos ortográficos. Y soy las palabaras bonitas que todo el mundo conoce y dice pero que nadie cumple ni se toma en serio. Esas que han perdido su brillo por su inadecuado e indiscriminado uso.
Soy la hoja de papel manchada con un borrón de tinta tras otro.
Soy ese sonido desconcertante que hacen los ancianos al morir.
Soy ese golpe inesperado, esa penetración forzada. Soy la ausencia del amor en el sexo. Pero también la vinculación del alma con el alma. Soy la conciencia colectiva y esos ojos con conjuntivitis. Soy el dolor que produce mirar directamente hacia le Sol.
Soy la nada y el todo al mismo tiempo.
Soy el momento en el que el suicida espera antes de lanzarse al vacío, cuando ya nada tiene sentido. Y al saltar se da cuenta de que todo lo tiene cuando dejas de buscárselo. Y que nada pueda hundirte más que no ser fiel a ti mismo. Soy lo que sientes al descubrirlo cuando ya no te queda aire para salvarte.
Soy todas las falsas palabras de amor que se dedican los falsos amantes.
Soy la imitación del amor, de la amistad, de la vida.
Soy el fin del mundo que avanza imperturbable.
Soy esas lágrimas de frustración, dolor, tristeza, incluso las de causas desconocidas.
Soy todas las mentiras que se han dicho.
Soy todas las verdades que se han callado.
Soy el silencio incómodo en una habitación oscura llena de desconocidos.
Soy el tropiezo que te hace perder la virginidad. Soy el que se cae en un charco oscuro y no se encuentra al levantarse.
Soy lo intermedio a todo. Ni blanco, ni negro. Ni hombre, ni mujer. Ni bien, ni mal. No estoy ni en un lado ni en otro. Soy tierra de nadie. No existo. Pertenezco a todo y a nada. No. Soy el final abrupto de un texto sin sentido.
Yo no soy yo. Soy todos los estereotipos que la gente ve en mí, y todos los que intento ser y a los que ya he renunciado a soñar. Soy tantas cosas al mismo tiempo...
Soy lo que no se ve en un espejo, esa cárcel invisible de la conciencia. Soy todas las debilidades humanas, incluso aquellas que no tienen nombre. Soy el tumor humano de mí mismo (aquello que crece irremediablemente hacia direcciones insospechadas e indeseables). Soy todos los insultos graznados por borregos. Y por cerdos vestidos con traje que se fuman la empatía y embotan con el humo a los borregos.
Soy esas hojas resecas en los árboles que no aceptan ser cortadas pero que tampoco realizan nada para salvarse ni si adquirir un color más bello estuviese en su mano.
Soy la parte del mueble que no se ve, esa nube de polvo que es invisible a primera vista. Soy la brizna de césped que sobrepasa con la cabeza la longitud por la que corta el cortacésped de la vida.
Soy todos los fracasos, todo aquello que ni has intentado.
Soy esa última hostia en una paliza que mata a la víctima.
Soy todo ese tiempo relativo que has perdido, siglos y siglos de mierda. Acumulados en cualquier parte. Soy la bomba atómica que cruza el cielo, conocedora de su destino, su catastrófico final y de su daño irredimible a inocentes.
Soy esa herida que sangra abundantemente pero que luego no es nada.
Soy esas ganas de golpear a algo. De hacer daño, incluso a sí mismo. Soy ese cosquilleo que sientes en la garganta cuando ahogas un grito de frustración.
Soy todas las cosas que no hiciste.
Soy la verguenza, los buenos propósitos, soy la diéresis olvidada conscientemente por un autor desordenado hasta para los signos ortográficos. Y soy las palabaras bonitas que todo el mundo conoce y dice pero que nadie cumple ni se toma en serio. Esas que han perdido su brillo por su inadecuado e indiscriminado uso.
Soy la hoja de papel manchada con un borrón de tinta tras otro.
Soy ese sonido desconcertante que hacen los ancianos al morir.
Soy ese golpe inesperado, esa penetración forzada. Soy la ausencia del amor en el sexo. Pero también la vinculación del alma con el alma. Soy la conciencia colectiva y esos ojos con conjuntivitis. Soy el dolor que produce mirar directamente hacia le Sol.
Soy la nada y el todo al mismo tiempo.
Soy el momento en el que el suicida espera antes de lanzarse al vacío, cuando ya nada tiene sentido. Y al saltar se da cuenta de que todo lo tiene cuando dejas de buscárselo. Y que nada pueda hundirte más que no ser fiel a ti mismo. Soy lo que sientes al descubrirlo cuando ya no te queda aire para salvarte.
Soy todas las falsas palabras de amor que se dedican los falsos amantes.
Soy la imitación del amor, de la amistad, de la vida.
Soy el fin del mundo que avanza imperturbable.
Soy esas lágrimas de frustración, dolor, tristeza, incluso las de causas desconocidas.
Soy todas las mentiras que se han dicho.
Soy todas las verdades que se han callado.
Soy el silencio incómodo en una habitación oscura llena de desconocidos.
Soy el tropiezo que te hace perder la virginidad. Soy el que se cae en un charco oscuro y no se encuentra al levantarse.
Soy lo intermedio a todo. Ni blanco, ni negro. Ni hombre, ni mujer. Ni bien, ni mal. No estoy ni en un lado ni en otro. Soy tierra de nadie. No existo. Pertenezco a todo y a nada. No. Soy el final abrupto de un texto sin sentido.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Cuando te desanimes
Cuando me siento desanimada me convenzo: vive por toda la gente que no pudo vivir, vive en su lugar. Vive por aquellas amas de casa que han dado su vida por su familia, vive por aquellos que han muerto de una enfermedad prematura, vive por los que han perdido las fuerzas o valor para vivir, vive por aquellos que solo existen y no viven, vive por todos los que no han podido elegir, vive por los que leyes injustas o actos aberrantes les han destrozado la vida.
Vive también por aquellos que lucharon para que tu pudieras vivir tan bien como vives ahora: por los revolucionarios, por los que no tuvieron miedo a soñar, por los que abandonaron su familia y amigos para ayudar a otros, vive por los que murieron por una buena causa.
Vive también, ¿Por qué no? Por todos aquellos que tuvieron o tienen una gran vida y que son un buen modelo a seguir. Inspírate en aquellos que son felices, esos son los ricos de espíritu. Aquel que tiene muy claro lo que quiere en la vida, ese que es un triunfador, el que siempre tiene una sonrisa para todos, el que se ha comido el mundo o piensa hacerlo...
Y si estas pasando un mal momento, recuerda que lo que sea, no vale la pena. Todos somos la Humanidad, merece la pena seguir luchando para formar parte de ella. Porque hay que sacudir la vida, sino es ella la que te sacude a ti. Y no te conviene porque ella tiene mucha fuerza. También porque a veces la vida te golpea en la cabeza. Con un ladrillo. Repetidas veces. No pierdas la fe. Porque todo mejora. It gets better.
lunes, 20 de febrero de 2012
domingo, 19 de febrero de 2012
Cine decadente
La gente solo quiere ver películas que le den sustos o con agradables finales que le permitan recostarse en el hombro de su pareja y suspirar de felicidad, o soñar despierta con que al salir de casa se encontrará justo con eso.
No, el cine está en decadencia porque nosotros queremos. A eso si que no se le puede echar la culpa a las multinacionales. Todos contribuimos a ello. Solo salen rentables las películas más absurdas. Aquellas que tienen un trasfondo psicológico, apenas son aceptadas por la mayoría de la gente. No lo sé, en cuanto una película empieza a desarrollarse con algo de lentitud, marcando una ambientación y presentando a los personajes... la gente empieza a aburrirse.
-¡Que pase ya algo!- suelta siempre el listo de turno, y todos hacen ruiditos de aceptación.
Sí, que pase algo, pero ¿Qué sentido tiene que simplemente empiecen a salir diablos, exorcismos, psicópatas y muertes? ¿Qué sentido tiene que todas las películas de amor sean versiones distintas de lo mismo?
Ninguno, el cine está en decadencia. Todas las películas son iguales y solo sirven como entretenimiento colectivo. No hay ningún trasfondo. La mayoría ni siquiera cuentan una buena historia. Es como si el marketing más profundo hubiese llegado al cine también: todo parece preparado para complacer al público.
Son películas sin sentimiento, sin función, sin sentido. El cine se ha vendido, señores, y es una verdadera pena. Ya que, como todos estudiamos en historia, que en la Edad Media, cuando todos eran analfabetos, las esculturas e imágenes religiosas servían para cultivar al pueblo. El cine también podría ser una herramienta así, con anécdotas se podría mostrar la hipocresía de un mundo sin sentido.
Pero no, es más interesante ver como dos pobres diablos se enamoran o una multitud se mata entre sí.
No, el cine está en decadencia porque nosotros queremos. A eso si que no se le puede echar la culpa a las multinacionales. Todos contribuimos a ello. Solo salen rentables las películas más absurdas. Aquellas que tienen un trasfondo psicológico, apenas son aceptadas por la mayoría de la gente. No lo sé, en cuanto una película empieza a desarrollarse con algo de lentitud, marcando una ambientación y presentando a los personajes... la gente empieza a aburrirse.
-¡Que pase ya algo!- suelta siempre el listo de turno, y todos hacen ruiditos de aceptación.Sí, que pase algo, pero ¿Qué sentido tiene que simplemente empiecen a salir diablos, exorcismos, psicópatas y muertes? ¿Qué sentido tiene que todas las películas de amor sean versiones distintas de lo mismo?
Ninguno, el cine está en decadencia. Todas las películas son iguales y solo sirven como entretenimiento colectivo. No hay ningún trasfondo. La mayoría ni siquiera cuentan una buena historia. Es como si el marketing más profundo hubiese llegado al cine también: todo parece preparado para complacer al público.
Son películas sin sentimiento, sin función, sin sentido. El cine se ha vendido, señores, y es una verdadera pena. Ya que, como todos estudiamos en historia, que en la Edad Media, cuando todos eran analfabetos, las esculturas e imágenes religiosas servían para cultivar al pueblo. El cine también podría ser una herramienta así, con anécdotas se podría mostrar la hipocresía de un mundo sin sentido.
Pero no, es más interesante ver como dos pobres diablos se enamoran o una multitud se mata entre sí.
miércoles, 1 de febrero de 2012
¿Alguno es capaz de pensar?
Tengo la firme creencia que las personas que piensan con claridad en nuestra especie son un número muy limitado. Vale, sí, todos razonan. Pero no piensan. Sobre todo me parece bastante claro cuando pides la opinión a alguien. Creo que puedo contar con los dedos de una mano las personas que conozco que tienen opiniones propias.
¿No me creéis? Quizás esté exagerando pero cuando habléis con alguien... paraos un segundo a pensar. Seguro que en seguida os podéis dar cuenta de donde ha sacado ese razonamiento. No es algo que haya interiorizado y razonado. No, simplemente lo ha oído decir a su familia, a sus amigos, en la televisión... Muchos simplemente siguen una ideología, quizás no política, quizás sea una mezcla entre ambas, no lo sé. Quizás simplemente piensen lo que dictan las normas sociales. Eso es muy común. "Hay gente con tanto sentido común que no tiene sitio para el propio". Miguel de Unamuno.
Me siento como si viviésemos en Un mundo feliz de Aldous Huxley (muy recomendable), simplemente nos programan para que pensemos lo que debemos pensar. Y la gente está contenta. Asusta, al menos a mí. Y mucho. No estoy diciendo que alguien en alguna parte se dedique a modelar nuestros comportamientos mientras sonríe maliciosamente y junta los dedos susurrando "excelente". Simplemente, que nosotros preferimos que otros nos digan como es el mundo. Si te dicen algo que le ves bastante sentido, ni siquiera te paras a pensar si es cierto o una ridiculez. Por eso funcionan tanto las cadenas de e-mails aunque nadie admita enviarlas.
Igual que es la propia sociedad quien te dice a quién debes odiar y a quién no. Conozco a mucha gente que dice "Si es que Justin Bieber... da un asco" Pero si les preguntan porque lo odian, simplemente te responderán con evasivas. O puede que tengan una idea generalizada y preparada de porqué. Pero no hace falta que les preguntes, ya te respondo yo: porque los demás lo hacen.
Lo que más me sorprende de todo es como imitamos hasta las cosas que no nos pegan nada. En serio, hay un montón de gente que se describiría a sí mismo como "soñador innato", "no soy nada superficial" y un montón de estereotipos que, en el fondo, es lo que les gustaría ser. Pero cuando les dices "anda, me sorprende, yo te veía bastante cuadriculado... ¿Y con qué sueñas?" Sí, puede que esa pregunta no te la esperes pero si fuesen un soñador de verdad les hablarías de como sueñas con que un día en lugar de coger el autobús para ir al colegio, te imaginas salir corriendo y dejar tu mochila escolar a la mendiga que espera sobre el frío cartón y que ella te agradecerá con una sonrisa mientras murmura "Que todo te vaya bien, hijo" y tú corres con la lluvia mojando tu pelo, pegándose a tu cara con la feliz sensación de que cogerás un tren hasta Madrid, y una vez allí, esperarás a que un anciano que alimenta palomas con trocitos de pan en un parque, te preste su periódico para ver si puedes encontrar el piso perfecto... bueno, es solo un ejemplo. El soñador falso se limitará a mostrar su molestia ante la pregunta y encogerse de hombros, ignorando la pregunta tan fuera de lugar. Ya te digo yo porqué: porque no sueñan.

Luego queda una minúscula minoría que es completamente diferente, librepensadores, locos, gente libre e independiente. Esos son los que cambian el mundo, gran parte de las personas que estudiamos en historia, no eran nada aceptados en su época.
Así que paraos a pensar sobre si vosotros también estáis programados para dar una respuesta prefabricada, sobre si también seguís las opiniones de todos los demás como verdadero rebaño. O al menos si la gente de tu alrededor lo es. Puede que esto sea solo apreciación mía y cada uno tenga su propio pensamiento y moral. Puede. Pero la probabilidad me parece infinitísimamente pequeña. De hecho lo que yo me estoy planteando ahora es ¿hay solución? ¿Hay lugar para la esperanza?
¿No me creéis? Quizás esté exagerando pero cuando habléis con alguien... paraos un segundo a pensar. Seguro que en seguida os podéis dar cuenta de donde ha sacado ese razonamiento. No es algo que haya interiorizado y razonado. No, simplemente lo ha oído decir a su familia, a sus amigos, en la televisión... Muchos simplemente siguen una ideología, quizás no política, quizás sea una mezcla entre ambas, no lo sé. Quizás simplemente piensen lo que dictan las normas sociales. Eso es muy común. "Hay gente con tanto sentido común que no tiene sitio para el propio". Miguel de Unamuno.Me siento como si viviésemos en Un mundo feliz de Aldous Huxley (muy recomendable), simplemente nos programan para que pensemos lo que debemos pensar. Y la gente está contenta. Asusta, al menos a mí. Y mucho. No estoy diciendo que alguien en alguna parte se dedique a modelar nuestros comportamientos mientras sonríe maliciosamente y junta los dedos susurrando "excelente". Simplemente, que nosotros preferimos que otros nos digan como es el mundo. Si te dicen algo que le ves bastante sentido, ni siquiera te paras a pensar si es cierto o una ridiculez. Por eso funcionan tanto las cadenas de e-mails aunque nadie admita enviarlas.
Igual que es la propia sociedad quien te dice a quién debes odiar y a quién no. Conozco a mucha gente que dice "Si es que Justin Bieber... da un asco" Pero si les preguntan porque lo odian, simplemente te responderán con evasivas. O puede que tengan una idea generalizada y preparada de porqué. Pero no hace falta que les preguntes, ya te respondo yo: porque los demás lo hacen.
Lo que más me sorprende de todo es como imitamos hasta las cosas que no nos pegan nada. En serio, hay un montón de gente que se describiría a sí mismo como "soñador innato", "no soy nada superficial" y un montón de estereotipos que, en el fondo, es lo que les gustaría ser. Pero cuando les dices "anda, me sorprende, yo te veía bastante cuadriculado... ¿Y con qué sueñas?" Sí, puede que esa pregunta no te la esperes pero si fuesen un soñador de verdad les hablarías de como sueñas con que un día en lugar de coger el autobús para ir al colegio, te imaginas salir corriendo y dejar tu mochila escolar a la mendiga que espera sobre el frío cartón y que ella te agradecerá con una sonrisa mientras murmura "Que todo te vaya bien, hijo" y tú corres con la lluvia mojando tu pelo, pegándose a tu cara con la feliz sensación de que cogerás un tren hasta Madrid, y una vez allí, esperarás a que un anciano que alimenta palomas con trocitos de pan en un parque, te preste su periódico para ver si puedes encontrar el piso perfecto... bueno, es solo un ejemplo. El soñador falso se limitará a mostrar su molestia ante la pregunta y encogerse de hombros, ignorando la pregunta tan fuera de lugar. Ya te digo yo porqué: porque no sueñan.

Sobre lo de la superficialidad, eso si que no tiene solución. Somos una sociedad muy hipócrita. Y digo somos porque yo también lo soy. Me gusta pensar que menos que algunos. Que la mayoría. Pero lo soy, casi todos lo somos. Sobre todo cuando las chicas dicen "Lo importante es el amor" y luego te preguntan "¿Cómo te liaste con alguien tan feo? ¿Qué le viste?" Los chicos la mayoría al menos admiten que solo se preocupan por el físico. O cuando la gente dice "Cada uno tiene su estilo" y luego critican a la chica de turno porque no viste como ellas piensan que debería hacerlo. Lo bueno de esta coyuntura, es que nosotros mismos la mantenemos, ya que esa chica que viste distinto recibirá reprobaciones de todas sus compañeras hasta que consigan convencerla de que debe vestir así. Durante la adolescencia, cuando tenga fuerzas para luchar es probable que aguante el chaparrón, pero según avance su vida cada vez le parecerá menos y menos importante ser fiel a sí mismo... o perderá tanto a sí mismo que ya no le quedará nada a qué ser fiel. Y eso es lo que pasa con los pocos que piensan.
Luego queda una minúscula minoría que es completamente diferente, librepensadores, locos, gente libre e independiente. Esos son los que cambian el mundo, gran parte de las personas que estudiamos en historia, no eran nada aceptados en su época.
Así que paraos a pensar sobre si vosotros también estáis programados para dar una respuesta prefabricada, sobre si también seguís las opiniones de todos los demás como verdadero rebaño. O al menos si la gente de tu alrededor lo es. Puede que esto sea solo apreciación mía y cada uno tenga su propio pensamiento y moral. Puede. Pero la probabilidad me parece infinitísimamente pequeña. De hecho lo que yo me estoy planteando ahora es ¿hay solución? ¿Hay lugar para la esperanza?
lunes, 30 de enero de 2012
Desordenado manifiesto incomprensible
No mires hacia atrás cuando toda tu senda
ha sido asfaltada de mendacidad.
Pájaro enjaulado por sí mismo,
magullado con miedo y automutilado.
Ladrón que señala con el dedo a mentirosos menos experimentados
y les recrimina
"sois falsos y no sois fieles a vosotros mismos".
Robot humanizado capaz de deshumanizarse,
incomprendido por sus iguales.
Friki, inadaptado, marginado,
pieza de un puzzle que encaja en ningún sitio,
que ha renunciado a la luz desde tan joven
que ni siquiera recuerda su existencia,
incapaz de mostrar su fulgor.
Y su mayor claridad y lucidez aparecen tras una copa de vodka.
Interminable retahíla de días congéneres,
que pasan imperturbables
sin que sea capaz de enfrentarme a lo inevitable:
un volcán cargado de tormentosas fumarolas confinadas y magma de aprensión.
Todos somos caballeros de flamante armadura,
que a nadie le importa la parte de esta que solo ellos ven.
Que el valor es invisible a veces porque no existe,
solo es la ausencia del miedo.
Antes pongo en duda la existencia de este que la del amor,
que puede que sea otra especie más,
casi extinta,
que tiene la probabilidad en su contra.
El camino fácil, ese que todos escogen
en lugar de mancharse con sangre y barro los pies
haciendo su propia travesía
y aún así aspiran a tener un sendero con su nombre.
Ilusos somos,
desorbitamos nuestra existencia con nimiedades inadmisibles,
ya que el dedo del ladrón
no se atreve a señalarnos a nosotros mismos
y decirnos:
"jamás serás fiel a ti mismo".
ha sido asfaltada de mendacidad.
Pájaro enjaulado por sí mismo,
magullado con miedo y automutilado.
Ladrón que señala con el dedo a mentirosos menos experimentados
y les recrimina
"sois falsos y no sois fieles a vosotros mismos".
Robot humanizado capaz de deshumanizarse,
incomprendido por sus iguales.
Friki, inadaptado, marginado,
pieza de un puzzle que encaja en ningún sitio,
que ha renunciado a la luz desde tan joven
que ni siquiera recuerda su existencia,
incapaz de mostrar su fulgor.
Y su mayor claridad y lucidez aparecen tras una copa de vodka.
Interminable retahíla de días congéneres,
que pasan imperturbables
sin que sea capaz de enfrentarme a lo inevitable:
un volcán cargado de tormentosas fumarolas confinadas y magma de aprensión.
Todos somos caballeros de flamante armadura,
que a nadie le importa la parte de esta que solo ellos ven.
Que el valor es invisible a veces porque no existe,
solo es la ausencia del miedo.
Antes pongo en duda la existencia de este que la del amor,
que puede que sea otra especie más,
casi extinta,
que tiene la probabilidad en su contra.
El camino fácil, ese que todos escogen
en lugar de mancharse con sangre y barro los pies
haciendo su propia travesía
y aún así aspiran a tener un sendero con su nombre.
Ilusos somos,
desorbitamos nuestra existencia con nimiedades inadmisibles,
ya que el dedo del ladrón
no se atreve a señalarnos a nosotros mismos
y decirnos:
"jamás serás fiel a ti mismo".
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