domingo, 30 de junio de 2013

¿Amor?

CRÍTICA CURSI A LA CONCEPCIÓN DEL AMOR ACTUAL

-¿Alguna vez has visto el amor?

-Claro que lo he visto… el amor es el mayor placer, te da felicidad sin límites si eres correspondido, te cubre a besos, cualquier estupidez te hace sentir afortunado, el amor te hace levantar cada mañana de buen humor, el amor es sexo, sexo desenfrenado, sexo sin límites, el amor consiste en esa sensación especial cuando vuestras pieles se rozan, el amor es disfrutar de la sorpresa que le regalas a tu amado más que un presente propio, el amor consiste en observar sus ojos, en no poder separarse, y que cada minuto con esa persona sea un suspiro y eterno al mismo tiempo.

-No, tú no sabes qué es el amor, ese es el enamoramiento juvenil. Si, eso es el principio de las buenas relaciones. Pero eso no basta para sostenerse. Cuando te enamoras de alguien… cada palabra que dice lo es todo, y cuando esa persona no está hablando, lo que dicen el resto se convierte en una banda sonora en un idioma desconocido. Enamorarse consiste en que te embebes de cada uno de sus gestos, te enamoras de su lenguaje corporal, podrías rememorar mentalmente cada paso, cada costumbre, la forma que tiene de frotarse los ojos, su forma de fruncir el ceño al amanecer malhumoradamente, enumerar cada tipo de sonrisa que tiene. Una cálida y agradable, otra maliciosa y enigmática, otra traviesa, otra dulce, otra de carcajada. Y más aquella que te tiene dedicada solo a ti, esa que va acompañada de unos ojos que brillan y, solo cuando tienes suerte, de un ligero rubor. Sus mejillas enrojecen con algún atrevimiento tuyo. ¿Qué más puedes desear que hacer feliz a esa persona? Si cada vez que consigues entrever una sonrisa el resto del mundo desaparece y deja de existir. Si cada vez que os tocáis el mundo resplandece y da un vuelco tras otro, con acariciarle la mano todo lo demás pierde su sentido. Con un beso, parece que el centro de gravedad se desplaza hasta encontrarse en su boca. Y que me dices del sudor de vuestros dos cuerpos desnudos, esa tenue luz de primer amanecer por la ventana que refleja en su cuerpo desnudo, el sonido que hace al girarse con la sábana parece el más hechizante del mundo. La cara que pone al despertar, ligeramente malhumorada, los ojos sufridores de la noche anterior, el cuerpo exhausto de muchas horas. Amanece y el despertador te da los buenos días, te despiertas del sueño como iluminado por el placer, más feliz cada mañana que un niño el día de Navidad esperando sus regalos. Solo que tú nunca te cansarás del tuyo. Como un adolescente despertando la mañana de su graduación. Como cualquiera en su primer día de vacaciones. Pero eso todas las mañanas. Era curioso como eres feliz tan solo con imaginarte dónde estará esa persona, qué estará haciendo… te la imaginas respirando, durmiendo, fantaseando contigo, vistiéndose, haciendo el desayuno, bromeando, bailando…

   Entonces es cuando harías cualquier locura que se te pasase por la cabeza. Ya estáis juntos, parece que no vives de comida y agua sino de sus besos y caricias, su voz te levanta el ánimo y te provoca un fuerte cosquilleo en el estómago. Cualquier discusión se arregla con caricias y cualquier problema con un beso y una sorpresa en el momento adecuado. Parece que no necesitas nada más, que solo con eso estás preparada para enfrentarte al mundo y poder con todo. Es cuando pierdes la cabeza del todo. Si, desde fuera es fácil observar “no te quiere, te ha puesto los cuernos mil veces” o “nunca cumple las promesas que hace”, es fácil ver qué una relación no está bien, o que es imposible cuando está muy lejos, que no tiene posibilidad de futuro. Es divertido demostrar como  si, si que se puede contra todo pronóstico. ¿Qué algo no va bien? Luchas por solucionarlo hasta dejarte los dientes, las manos y la vida en el intento. Sientes que te vas a comer el mundo y que nadie siente lo que tú sientes. Es la época de empezar a hacerte promesas imposibles… “siempre”, “te protegeré todas las noches”, “no nos separará la distancia”, “no volveremos a discutir”… En ese momento pareces capaz de traerle la luna y las estrellas, es más, se lo pides “déjame llevarte a la Luna y las estrellas”. Pero está claro que no puedes, que es una imposibilidad física, y que en el momento la otra persona tampoco te pide que lo hagas, pero sueña que lo haces. Resulta que al final, la realidad es lo que es y no puedes. Y todo parece perder sentido. Los problemas se quitan la máscara y resultan ser problemas, las discusiones no se pueden callar siempre con un beso cuando no desaparecen con eso, el orgullo hablo y calló el amor y uno a otro se dice un millón de cosas un millón de veces, siempre sin solución, testarudo como es el ser humano.

   De repente, el espíritu consumista del que todos estamos envueltos explota… todo lo que nos rodea nos dice que no tenemos por qué estar con un amor que no funciona… que el amor de nuestra vida está en algún lado: con él no habrá problemas, lo sabrás nada más mirarle por primera vez a los ojos, os gustarán las mismas cosas, querréis lo mismo en la vida, todo serán fuegos artificiales y todos os envidiarán. Porque todo será perfecto. Eso es lo que nos dice el entorno, y por tanto, nos dice también lo contrapuesto: un amor que está herido, que tiene problemas, que no funciona por la causa que sea… no es perfecto, no funcionará nunca, no se debe luchar por él. Porque claro, si el otro comete un error grave, es suficiente para dejarlo, eso está clarísimo ¿no? Nosotros nunca cometemos errores y seguro que si se arrepiente es solo una forma de mantener la relación, seguro que nunca cambiará. Las personas nunca cambian en el fondo, hay que buscar la persona perfecta, porque existe, seguro que en alguna parte, lejos pero cerca, hay un montón de personas perfectas listas para ser encontradas. Y seguro que hay una concretamente que te está esperando a ti, sentada, amándote eternamente sin conocerte aún. Otros dirán lo contrario, las relaciones largas no funcionan, al principio todo brilla y cuando deja de brillar es como cuando un móvil o un coche se deteriora: compramos otro, conquistamos otro en nuestro caso. Y, por supuesto, tendrás el apoyo de gran parte de tus seres queridos: “joder, es que mira lo que ha hecho… está claro que no merece estar contigo” o “si ha hecho eso es que no te quiere de verdad” ¿En serio se puede simplificar tanto en las relaciones? ¿En serio hay personas perfectas esperándote en algún lado? ¿En serio un error puede acabar con una relación?

    A mí me parece curioso lo estúpidamente que pueden acabar relaciones muy serias: “se ha perdido la magia”, “se complicaban mucho las cosas”… El amor es algo que se debe cultivar todos los días, algo que no puedes elegir pero tampoco es algo mágico que no puedas controlar. Amar es parte del ser humano, está unido a todos los recuerdos agradables que tiene la persona, a su forma de ser, a su aspecto físico, como te hace sentir… un conjunto de incontables variables que son incontrolabes… pero si puedes controlar luchar por ello. Una relación despierta un montón de sentimientos en ti, y mentiría si dijese que todos son agradables pero una relación se diferencia de una enamoramiento en que no depende de lo bien que te hagan sentir… sino de lo que tú aportas.  Creo que las relaciones se han banalizado, debería existir un intermedio entre “estar saliendo” y “estar enamorados y a lios” porque los primeros lucharán aunque se les caiga el mundo encima. Y los segundos, cuando una piedrita se le caiga en la cabeza, despertarán, se vestirán y se irán.

    Una relación sana y madura es difícil de encontrar. ¿En serio vas a dedicar toda tu vida a estar con una persona? ¿Tú que eres tan tremendamente importante para ti? ¿Cuándo la sociedad te dice que nunca nada es suficiente, que siempre debes aspirar a más… a más caro, a más nuevo y a más bonito? Por supuesto que no, tú lo que harás es disfrutar del enamoramiento presente y cuando caigan piedras, cual economista, te quedarás siempre que los beneficios sean mayores que los costes.

    Y así funcionan la mayoría de las relaciones… ¿existe aquello que nos presenta Hollywood? No, en una relación no puedes luchar en el último momento cuando el avión va a despegar y se va muy lejos. En una relación sana, tienes que luchar cada instante por ella, tienes que, por una vez, no pensar antes en lo que tú quieres (y eso es algo que se dice fácil de boquilla pero pocos lo ponen en práctica) sino en lo que es mejor para los dos, tampoco para la otra persona en exclusividad, eso llevaría a una dedicación obsesiva peligrosa… sino ver la relación como una entidad viva, visualízala, una rosa creciendo, que se riega con los buenos momentos y que tendremos que cubrir ante las adversidades… ¿Cuándo tendremos que estar preocupándonos más por ella? Cuando haya dificultades, no vale mirar para otro lado y esperar girarse cuando parezca que haya pasado el mal momento… porque si es una rosa robusta y fuerte, que ha conseguido crecer en el asfalto de una carretera secundaria, cuando nos giremos estará ahí. Estará herida, varios pétalos habrán caído, intentar pegarlos sería ridículo, pero es un nuevo comienzo. Los pétalos volverán a crecer, poco a poco, si los riegas lo bastante. Si no lo haces, si terminas, será como prenderle fuego, quemarlo, darle un fin. Siempre quedan cenizas, y quien sabe si  resurgirá de las cenizas como un fénix. Pero nada resurgirá, si no luchas por ello.

     Creo, además, que una relación es cíclica y hay que luchar por ella. Al principio todo es muy fácil y necesitas muy poco esfuerzo (menos si te encuentras sembrando en una carretera asfaltada) pero cuanto más avanza la relación… en el fondo más esfuerzo y más cuidados requiere. Pero más crece, más te ensalza, más alto llegas. Es fácil conseguir un montón de flores e ir quemándolas detrás de ti, siempre hay flores que encontrar y que te pueden hacer feliz momentáneamente. No todas las flores están preparas para crecer, algunas nacen enfermas, otras tienen algunas deficiencias que le impiden seguir con vida… otros los jardineros apenas saben como no inundarlas ni destrozarlas… pero si consigues cuidar bien crecerá y cada vez serán mayores las experiencias y mejores, cuanto más alto llegues, todo implicará un mayor esfuerzo, más agua, más ayuda. Pero pronto su tallo se endurecerá y podrás apoyarte en la planta, subir por ella, crecerte como persona, hasta llegar a las estrellas.

    

viernes, 2 de marzo de 2012

Si me preguntaran quién soy diría...

Yo no soy yo. Soy apenas una grotesca y patética imitación de baja calidad de mí misma, expuesta al insufrible sol de verano y a las meadas de los perjuicios, que me han descolorado por dentro y por fuera.
Yo no soy yo. Soy todos los estereotipos que la gente ve en mí, y todos los que intento ser y a los que ya he renunciado a soñar. Soy tantas cosas al mismo tiempo...
Soy lo que no se ve en un espejo, esa cárcel invisible de la conciencia. Soy todas las debilidades humanas, incluso aquellas que no tienen nombre. Soy el tumor humano de mí mismo (aquello que crece irremediablemente hacia direcciones insospechadas e indeseables). Soy todos los insultos graznados por borregos. Y por cerdos vestidos con traje que se fuman la empatía y embotan con el humo a los borregos.
Soy esas hojas resecas en los árboles que no aceptan ser cortadas pero que tampoco realizan nada para salvarse ni si adquirir un color más bello estuviese en su mano.
Soy la parte del mueble que no se ve, esa nube de polvo que es invisible a primera vista. Soy la brizna de césped que sobrepasa con la cabeza la longitud por la que corta el cortacésped de la vida.
Soy todos los fracasos, todo aquello que ni has intentado.
Soy esa última hostia en una paliza que mata a la víctima.
Soy todo ese tiempo relativo que has perdido, siglos y siglos de mierda. Acumulados en cualquier parte. Soy la bomba atómica que cruza el cielo, conocedora de su destino, su catastrófico final y de su daño irredimible a inocentes.
Soy esa herida que sangra abundantemente pero que luego no es nada.
Soy esas ganas de golpear a algo. De hacer daño, incluso a sí mismo. Soy ese cosquilleo que sientes en la garganta cuando ahogas un grito de frustración.
Soy todas las cosas que no hiciste.
Soy la verguenza, los buenos propósitos, soy la diéresis olvidada conscientemente por un autor desordenado hasta para los signos ortográficos. Y soy las palabaras bonitas que todo el mundo conoce y dice pero que nadie cumple ni se toma en serio. Esas que han perdido su brillo por su inadecuado e indiscriminado uso.
Soy la hoja de papel manchada con un borrón de tinta tras otro.
Soy ese sonido desconcertante que hacen los ancianos al morir.
Soy ese golpe inesperado, esa penetración forzada. Soy la ausencia del amor en el sexo. Pero también la vinculación del alma con el alma. Soy la conciencia colectiva y esos ojos con conjuntivitis. Soy el dolor que produce mirar directamente hacia le Sol.
Soy la nada y el todo al mismo tiempo.
Soy el momento en el que el suicida espera antes de lanzarse al vacío, cuando ya nada tiene sentido. Y al saltar se da cuenta de que todo lo tiene cuando dejas de buscárselo. Y que nada pueda hundirte más que no ser fiel a ti mismo. Soy lo que sientes al descubrirlo cuando ya no te queda aire para salvarte.
Soy todas las falsas palabras de amor que se dedican los falsos amantes.
Soy la imitación del amor, de la amistad, de la vida.
Soy el fin del mundo que avanza imperturbable.
Soy esas lágrimas de frustración, dolor, tristeza, incluso las de causas desconocidas.
Soy todas las mentiras que se han dicho.
Soy todas las verdades que se han callado.
Soy el silencio incómodo en una habitación oscura llena de desconocidos.
Soy el tropiezo que te hace perder la virginidad. Soy el que se cae en un charco oscuro y no se encuentra al levantarse.

Soy lo intermedio a todo. Ni blanco, ni negro. Ni hombre, ni mujer. Ni bien, ni mal. No estoy ni en un lado ni en otro. Soy tierra de nadie. No existo. Pertenezco a todo y a nada. No. Soy el final abrupto de un texto sin sentido.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Cuando te desanimes

Cuando me siento desanimada me convenzo: vive por toda la gente que no pudo vivir, vive en su lugar. Vive por aquellas amas de casa que han dado su vida por su familia, vive por aquellos que han muerto de una enfermedad prematura, vive por los que han perdido las fuerzas o valor para vivir, vive por aquellos que solo existen y no viven, vive por todos los que no han podido elegir, vive por los que leyes injustas o actos aberrantes les han destrozado la vida.

Vive también por aquellos que lucharon para que tu pudieras vivir tan bien como vives ahora: por los revolucionarios, por los que no tuvieron miedo a soñar, por los que abandonaron su familia y amigos para ayudar a otros, vive por los que murieron por una buena causa.

Vive también, ¿Por qué no? Por todos aquellos que tuvieron o tienen una gran vida y que son un buen modelo a seguir. Inspírate en aquellos que son felices, esos son los ricos de espíritu. Aquel que tiene muy claro lo que quiere en la vida, ese que es un triunfador, el que siempre tiene una sonrisa para todos, el que se ha comido el mundo o piensa hacerlo... 

Y si estas pasando un mal momento, recuerda que lo que sea, no vale la pena. Todos somos la Humanidad, merece la pena seguir luchando para formar parte de ella. Porque hay que sacudir la vida, sino es ella la que te sacude a ti. Y no te conviene porque ella tiene mucha fuerza. También porque a veces la vida te golpea en la cabeza. Con un ladrillo. Repetidas veces. No pierdas la fe. Porque todo mejora. It gets better. 

domingo, 19 de febrero de 2012

Cine decadente

La gente solo quiere ver películas que le den sustos o con agradables finales que le permitan recostarse en el hombro de su pareja y suspirar de felicidad, o soñar despierta con que al salir de casa se encontrará justo con eso.
No, el cine está en decadencia porque nosotros queremos. A eso si que no se le puede echar la culpa a las multinacionales. Todos contribuimos a ello. Solo salen rentables las películas más absurdas. Aquellas que tienen un trasfondo psicológico, apenas son aceptadas por la mayoría de la gente. No lo sé, en cuanto una película empieza a desarrollarse con algo de lentitud, marcando una ambientación y presentando a los personajes... la gente empieza a aburrirse.
-¡Que pase ya algo!- suelta siempre el listo de turno, y todos hacen ruiditos de aceptación.
Sí, que pase algo, pero ¿Qué sentido tiene que simplemente empiecen a salir diablos, exorcismos, psicópatas y muertes? ¿Qué sentido tiene que todas las películas de amor sean versiones distintas de lo mismo?
Ninguno, el cine está en decadencia. Todas las películas son iguales y solo sirven como entretenimiento colectivo. No hay ningún trasfondo. La mayoría ni siquiera cuentan una buena historia. Es como si el marketing más profundo hubiese llegado al cine también: todo parece preparado para complacer al público.
Son películas sin sentimiento, sin función, sin sentido. El cine se ha vendido, señores, y es una verdadera pena. Ya que, como todos estudiamos en historia, que en la Edad Media, cuando todos eran analfabetos, las esculturas e imágenes religiosas servían para cultivar al pueblo. El cine también podría ser una herramienta así, con anécdotas se podría mostrar la hipocresía de un mundo sin sentido.
Pero no, es más interesante ver como dos pobres diablos se enamoran o una multitud se mata entre sí.


miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Alguno es capaz de pensar?

Tengo la firme creencia que las personas que piensan con claridad en nuestra especie son un número muy limitado. Vale, sí, todos razonan. Pero no piensan. Sobre todo me parece bastante claro cuando pides la opinión a alguien. Creo que puedo contar con los dedos de una mano las personas que conozco que tienen opiniones propias.
   ¿No me creéis? Quizás esté exagerando pero cuando habléis con alguien... paraos un segundo a pensar. Seguro que en seguida os podéis dar cuenta de donde ha sacado ese razonamiento. No es algo que haya interiorizado y razonado. No, simplemente lo ha oído decir a su familia, a sus amigos, en la televisión... Muchos simplemente siguen una ideología, quizás no política, quizás sea una mezcla entre ambas, no lo sé. Quizás simplemente piensen lo que dictan las normas sociales. Eso es muy común. "Hay gente con tanto sentido común que no tiene sitio para el propio". Miguel de Unamuno.
   
   Me siento como si viviésemos en Un mundo feliz de Aldous Huxley (muy recomendable), simplemente nos programan para que pensemos lo que debemos pensar. Y la gente está contenta. Asusta, al menos a mí. Y mucho. No estoy diciendo que alguien en alguna parte se dedique a modelar nuestros comportamientos mientras sonríe maliciosamente y junta los dedos susurrando "excelente". Simplemente, que nosotros preferimos que otros nos digan como es el mundo. Si te dicen algo que le ves bastante sentido, ni siquiera te paras a pensar si es cierto o una ridiculez. Por eso funcionan tanto las cadenas de e-mails aunque nadie admita enviarlas.
   Igual que es la propia sociedad quien te dice a quién debes odiar y a quién no. Conozco a mucha gente que dice "Si es que Justin Bieber... da un asco" Pero si les preguntan porque lo odian, simplemente te responderán con evasivas. O puede que tengan una idea generalizada y preparada de porqué. Pero no hace falta que les preguntes, ya te respondo yo: porque los demás lo hacen.
    Lo que más me sorprende de todo es como imitamos hasta las cosas que no nos pegan nada. En serio, hay un montón de gente que se describiría a sí mismo como "soñador innato", "no soy nada superficial" y un montón de estereotipos que, en el fondo, es lo que les gustaría ser. Pero cuando les dices "anda, me sorprende, yo te veía bastante cuadriculado... ¿Y con qué sueñas?" Sí, puede que esa pregunta no te la esperes pero si fuesen un soñador de verdad les hablarías de como sueñas con que un día en lugar de coger el autobús para ir al colegio, te imaginas salir corriendo y dejar tu mochila escolar a la mendiga que espera sobre el frío cartón y que ella te agradecerá con una sonrisa mientras murmura "Que todo te vaya bien, hijo" y tú corres con la lluvia mojando tu pelo, pegándose a tu cara con la feliz sensación de que cogerás un tren hasta Madrid, y una vez allí, esperarás a que un anciano que alimenta palomas con trocitos de pan en un parque, te preste su periódico para ver si puedes encontrar el piso perfecto... bueno, es solo un ejemplo. El soñador falso se limitará a mostrar su molestia ante la pregunta y encogerse de hombros, ignorando la pregunta tan fuera de lugar. Ya te digo yo porqué: porque no sueñan.

    Sobre lo de la superficialidad, eso si que no tiene solución. Somos una sociedad muy hipócrita. Y digo somos porque yo también lo soy. Me gusta pensar que menos que algunos. Que la mayoría. Pero lo soy, casi todos lo somos. Sobre todo cuando las chicas dicen "Lo importante es el amor" y luego te preguntan "¿Cómo te liaste con alguien tan feo? ¿Qué le viste?" Los chicos la mayoría al menos admiten que solo se preocupan por el físico. O cuando la gente dice "Cada uno tiene su estilo" y luego critican a la chica de turno porque no viste como ellas piensan que debería hacerlo. Lo bueno de esta coyuntura, es que nosotros mismos la mantenemos, ya que esa chica que viste distinto recibirá reprobaciones de todas sus compañeras hasta que consigan convencerla de que debe vestir así. Durante la adolescencia, cuando tenga fuerzas para luchar es probable que aguante el chaparrón, pero según avance su vida cada vez le parecerá menos y menos importante ser fiel a sí mismo... o perderá tanto a sí mismo que ya no le quedará nada a qué ser fiel. Y eso es lo que pasa con los pocos que piensan. 

     Luego queda una minúscula minoría que es completamente diferente, librepensadores, locos, gente libre e independiente. Esos son los que cambian el mundo, gran parte de las personas que estudiamos en historia, no eran nada aceptados en su época.
   
    Así que paraos a pensar sobre si vosotros también estáis programados para dar una respuesta prefabricada, sobre si también seguís las opiniones de todos los demás como verdadero rebaño. O al menos si la gente de tu alrededor lo es. Puede que esto sea solo apreciación mía y cada uno tenga su propio pensamiento y moral. Puede. Pero la probabilidad me parece infinitísimamente pequeña. De hecho lo que yo me estoy planteando ahora es ¿hay solución? ¿Hay lugar para la esperanza?